lunes, 8 de marzo de 2010

Dolor en tus caricias


Érase una vez una princesa condenada a protagonizar su cuento.
Dicen que un día fue reina de la noche, portada en periódicos y revistas de prestigio.
Otro fue musa de pintores y poetas de éxito, estrella entre estrellas, un huracán correteando en la pasarela.
¿Y qué le ocurrió? Quizás fuera aquel hechizo, aquella maldición que la incitaba a empolvar su nariz o rellenar sus noches con alcohol.
Irrumpieron la luz de su estrella, quemaron su sonrisa, jugaron con ella hasta conseguir ganarle el pulso a su suerte.
Y así quedó, una araña atrapada en su propia red, encadenada a colecciones de fotografías, al humo de sus cigarrillos y a botellas vacías en viejos apartamentos de mala muerte.
A veces dicen que lo que le ocurre es que tiene miedo a volverse a mirar en un espejo o tan solo a la certeza de saber que los flashes no la buscaran si alguna vez vuelve a pisar una alfombra roja.
Pero ella tan solo espera escuchar al reloj gritándole que no volverá a marcar ni un segundo contra ella.

3 comentarios:

- cuando ya no sirven las palabras dijo...

me he enganchado a este blog, te sigo :)

Dara Scully dijo...

yo me aburriría un montón si fuera la musa de alguien.



(un mimito
y un té caliente)

Ann. dijo...

Me gusta mucho el texto, el blog y que te guste Love of lesbian! un beso :)

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ESTUPIDECES CONTAGIOSAS