miércoles, 6 de enero de 2010

Oh, bendita infancia.


Cielos de dulce, arena en el parque, sonrisas que resbalan, curiosidad ilimitada, mares brotando de los ojos capaces de inundar continentes,
twist una vez más,domingos soleados en tu compañía, volar, volar y subir más alto...

-¿Verdad que echas en falta cuando aún poseía aquella fragancia extremadamente envriagadora? ¿Cuando mis alas me permitían tocar lo infranqueable?
¿Cuando los llantos no eran por consecuancias de dardos en el corazón? ¿No echas en falta oírme balbucear tu nombre, mamá?

La melancolía, es el estado en el que uno se posiciona al pensar sobre los tiempos pasados, los momentos felices, la tierna infancia.
Ver como el tiempo nos embaucó con sus duras garras, cambiandonos las alas por leves responsabilidades. Responsabilidades que ensancharon con el tiempo..

-Pero, ¡Calla!, no caigas en su juego, no le hagas que gane terreno. Aún lloras sin sentido, aún vuelas con tus alas, por pequeñas que sean, aún te dejas
llevar por carcajadas, aún podrías balbucear mi nombre si lo quisueras, aún posees parte de aquel intenso fulgor, que jamas se acaba. Creeme, siempre habrá una
niña en ti, si no la ves, quizás es que no la quieras dejar salir.

3 comentarios:

María dijo...

Risto Mejide: Ten siempre más proyectos que recuerdos, es la única manera que conozco de mantenerse joven.

Mientras mantengamos nuestros sueños seguiremos siendo niños.

UnaCreativa dijo...

Hay que actuar mas y soñar menos...buen post!!!

Neurotic dijo...

Este tipo de cosas siempre me recordaron a Peter Pan. Sí, Albi, fue mi ídolo infantil y cuando este año fui a Londres y ví el Big Beng, no te voy a negar que una inocencia se adueñó de mi sonrisa. Nunca crecer, o mantenerse siempre niño. Cuando enciendes la tele y ves tus dibujos favoritos de cuando eras una cría en colores desteñidos en televisiones demasiado planas. Las fotos analógicas o los ladrillos de teléfono móvil. Qué rapido ha cambiado todo en tan poco tiempo.

Pese a eso, yo seguiré creyendo en las hadas. (L)

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